CONTAMOS HISTORIAS

Contamos Historias.
Contamos Historias dionisiogil.es

– ¿Cómo podemos contar historias a través del retrato? –

Primero convéncete de que todas y todos tenemos algo que contar, siempre. Y recuerda que una historia no habla de guapos modelos ni de una luz perfecta de atardecer, ni siquiera del encuadre perfecto siguiendo todas las normas de composición. Una historia tiene que conmovernos, que llegarnos, que convencernos. Por suerte, hay muchas formas de contar historias en un retrato.

– Antes de empezar, lo imprescindible –

Saber qué quiero contar, qué quiero decir: ¿La conozco?, ¿Cómo es?, ¿Qué quiero decir sobre ella?, ¿Qué impresión me ha dado?, ¿He hablado con ella antes?, ¿Puedo intentar conocerla de algún modo antes de disparar la foto?, ¿Quiero hablar sobre su profesión?, ¿Sobre su inocencia?, ¿Sobre su fuerte carácter? …

Todas estas preguntas condicionarán cualquier decisión que tomemos después. Desde el encuadre, hasta la luz, pasando por el nivel de acercamiento o la postura, así que es muy aconsejable que antes de disparar sepamos qué queremos transmitir con tu imagenNormalmente siempre invierto tiempo en conocerte, en hablar contigo, ya que nos ayudará a romper el hielo y a que ambos nos sintamos más cómodos. Todo lo que acompaña a tu imagen habla de ti, por lo que hay que tenerlo presente.

 – ¿Espontaneidad o preparación? –

Que sepamos qué queremos obtener no significa que no pueda mezclar la espontaneidad con la preparación, incluso en medio de una sesión preparada puede surgir la magia de una maravillosa risa espontánea.

No hay una receta única para obtener buenos retratos. En mi forma de trabajar prefiero controlar todos los aspectos del retrato, desde lo técnico hasta la pose o expresiones del protagonista. Sin embargo, no tengo miedo de movernos libremente y sin prisa siempre que la situación nos lo permita.

– A través de la actitud y el lenguaje no verbal –

Relacionado siempre con qué historia queremos expresar, la actitud que muestres es esencial para la idea que queremos transmitir.

La actitud se transmite a través de muchas variables como la posición de los brazos, los gestos con las manos, la mirada, una sonrisa, un ceño fruncido, una mirada directa a cámara o una mirada perdida… Todo nos habla de algo, todo nos transmite diferentes cosas.

– La mirada –

Puedes dirigirla directamente a cámara o hacia otro lado, yo te iré guiando. Podemos hacer que ésta se dirija hacia algo dentro del encuadre o hacia algo que no podemos ver puesto que se sitúa fuera del mismo. Una mirada directa a cámara, es una mirada directa al espectador, una mirada no directa y fuera del encuadre nos anima a imaginar parte de la historia, y una mirada no directa dentro del encuadre puede generar una narrativa añadida. (Mira algo, un objeto o una persona que nosotros también vemos y crea una relación, una historia).

– La postura –

No es lo mismo una postura relajada que unos brazos en jarras, alguien sentado cómodamente, que alguien en tensión, no es lo mismo alguien de brazos cruzados que alguien que nos muestra por ejemplo las palmas de las manos.

– La expresión del rostro –

Seriedad, risa, carcajada, concentración, tristeza, llanto desesperado, concentración, furia, son muchas de las expresiones que podemos trabajar, todo depende de lo que queramos contar en tu historia.

Controlar el lenguaje no verbal en el retrato es tan esencial como el abecedario para aprender a leer o escribir.

– Composición –

Dónde coloco a nuestro sujeto dentro del encuadre, cómo y por qué condiciona nuestra forma de percibir y entender el retrato. Podemos transmitir agobio, libertad, soledad o inocencia sólo por la forma en la que te coloco dentro de la imagen. Veamos algunas formas de conseguirlo:

– Ley de la mirada –

Dejar respirar la imagen en la dirección a la que se dirige la mirada.

– Regla de los tercios –

No es obligatorio aplicarla (ni mucho menos) pero sí es “obligatorio” conocerla. Es aquella que dice que la atención del espectador se dirige más fácilmente a las intersecciones imaginarias resultantes de dividir el encuadre en tres líneas horizontales y tres líneas verticales. Los puntos en que estas líneas se cruzan, son los puntos fuertes de la imagen y es allí donde el centro de interés resalta más para el ojo humano del espectador.

– El espacio negativo –

Es aquello que te rodea en la imagen pero sin aportar información. Podemos decir que es un fondo que te acompaña, pero no te resta protagonismo.

El lugar en el que coloco este espacio negativo, nos ayudará a transmitir diferentes sensaciones, desde soledad, hasta agobio.

– El entorno y el fondo –

Todo aquello que te rodea tiene y aporta información. Para bien o para mal, así que la primera decisión importante con respecto al fondo es, ¿Quiero incluirlo en mi imagen?, Si es así, ¿Por qué?, y si no es así, ¿Qué puedo hacer para evitarlo?

– Cuándo incluir el fondo y cómo hacerlo –

Cuando éste tenga información relevante que me ayude a explicar tu historia. Normalmente en este caso, aumento la profundidad de campo para que el fondo no aparezca totalmente desenfocado y trabajo con distancias focales bajas, ya que así logro incluir mayor porción de fondo en la imagen.

– Cuándo no incluir el fondo y cómo hacerlo –

Cuando este no contiene información relevante para tu historia o le resta protagonismo. Normalmente en este caso, reduzco la profundidad de campo para desenfocar el fondo. Te aconsejaría movernos hacia un fondo liso, neutro, o que no le reste protagonismo a tu historia.

– ¿Una sola imagen o una serie fotográfica? –

Podemos contar una historia de principio a fin en una sola imagen. O podemos hacerlo en varias, es cuestión de gustos o incluso una decisión que iremos viendo sobre “la marcha” durante la sesión fotográfica.

Las imágenes únicas dan “más libertad” tanto en temática como en tratamiento o en composición, mientras que las series parten evidentemente de la misma libertad, pero luego se recomienda que tengan una línea visual parecida para que como espectadores las percibamos como parte de una serie, y no como fotografías solitarias colocadas una al lado de las otras.

Personalmente prefiero una mezcla, es decir, una imagen única que pueda hablar por sí sola sin tener que depender de las demás, pero a la vez, me gusta hacer unas pequeñas series en grupos de 3 que tengan relación unas con otras.

– Acciones y objetos cotidianos –

No sólo nos ayudarán a romper el hielo, a relajarnos y a que podamos obtener imágenes espontáneas, siempre que sea lo que queremos, ya que también puede ayudar con la narración de tu historia.

 

Así que ya sabes, no tienes excusa para no ponerte en contacto conmigo y que realicemos retratos cargados de grandes historias personales. Y si te ha gustado no olvides compartirlo en alguna o todas las redes sociales que te proponemos: Facebook, Twitter o Google+  ¡Muchas gracias por leerme! Contacto.

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